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viernes, 3 de febrero de 2012

IGLESIA (PUEBLO DE DIOS)


La Iglesia, sal de la tierra y luz del mundo, se siente llamada con más urgencia a salvar y renovar a toda criatura para que todo se instaure en Cristo y todos los hombres constituyan en El una familia y un PUEBLO DE DIOS. (Ad Gentes, 1)

La IGLESIA peregrinante es misionera por su naturaleza, puesto que procede de la Misión del Hijo y de la Misión del Espíritu Santo, según el designio de Dios Padre. (Ad Gentes, 2)

La Iglesia es un Pueblo Universal, destinado a ser “luz de las naciones”. No se constituye por raza, ni por idioma, ni por particularidad humana alguna. Nace de Dios por la fe en Jesucristo. Por eso no entra en pugna con ningún otro pueblo y puede encarnarse en todos, para introducir en sus historias el Reino de Dios. Así fomenta y asume, y al asumir, purifica, fortalece y eleva todas las capacidades, riquezas y costumbres de los pueblos en los que tienen de bueno. (Puebla, 237)



La Iglesia da testimonio de Dios, revelado en Cristo por el Espíritu que clama en nosotros Abba “Padre”. Así comunica la experiencia de su fe en Él. Anuncia la Buena Nueva de Jesucristo, mediante la palabra de vida. Engendra la fe que es conversión del corazón, de la vida. Conduce al ingreso en la comunidad de los fieles que perseveran en la oración, en la convivencia fraterna y celebran la fe y los sacramentos de la fe, cuya cumbre es la Eucaristía. Envía como misioneros a los que recibieron el Evangelio, con el ansia de que todos los hombres sean ofrecidos a Dios y que todos los pueblos le alaben. (Puebla, 356-360)

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