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martes, 13 de marzo de 2012

TRABAJO


La persona humana es y debe ser el principio, el sujeto y el fin de todas las instituciones (G.S., 25). Todo hombre tiene derecho al trabajo, a la posibilidad de desarrollar sus cualidades y su personalidad en el ejercicio de su profesión, a una remuneración equitativa que le permita a él y a su familia “llevar una vida digna en el plano material, cultural y espiritual” (G.S., 58), a la asistencia en caso de necesidad por razón der enfermedad o de edad. (Octogésima Adveniens, 14)

El todos los campos, el laico deberá buscar y promover el bien común en la defensa de la dignidad del hombre y de sus derechos inalienables, en la protección de los más débiles y necesitados, en la construcción de la paz, de la libertad, de la justicia; en la creación de estructuras más justas y fraternas. (Puebla, 792)



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